Tres de bastos: esperar a que vuelva lo que se ha puesto en marcha
bastos

Qué momento de un proyecto describe este tres, en qué se diferencia del Dos de bastos y cómo cambia su lectura al salir invertido.
La ilustración muestra a una figura de espaldas, en alto, mirando el mar con barcos a lo lejos y tres bastos clavados a su lado. Ya ha hecho algo. Lo que queda es ver qué vuelve, y ese intervalo es el tema de la carta.
Derecho, el Tres de bastos describe la fase de un proyecto en la que el trabajo inicial está hecho y los resultados todavía no han llegado. Las candidaturas enviadas, el negocio recién abierto, la propuesta que está en manos de otro. Es una carta de expansión con componente de espera, y la espera aquí no es pasividad, es vigilancia.
Se confunde a menudo con el Dos de bastos, donde la figura sostiene un globo terráqueo y mira desde una muralla. El Dos está en el momento de decidir si lanzarse. El Tres ya se lanzó. Esa diferencia, aplicada a una tirada sobre un proyecto, cambia por completo qué tipo de consejo tiene sentido darse a uno mismo.
En una tirada de tres cartas en la posición de tendencia, suele indicar que el asunto avanza pero a su propio ritmo, y que no depende enteramente de ti durante un tramo. Para quien tira cartas porque está impaciente, ese mensaje resulta frustrante y suele ser bastante exacto.
Invertido, lo más habitual es la espera que se alarga más de lo razonable: planes retrasados, respuestas que no llegan, la sensación de haber lanzado algo al mar sin recibir señal. La otra lectura es la de la mirada demasiado puesta en el horizonte, con algo pendiente en el presente inmediato que se está desatendiendo. Las cartas vecinas suelen aclarar cuál aplica, y los oros cercanos apuntan casi siempre a la segunda.
Un apunte para el cuaderno: cuando esta carta aparece, anota qué estabas esperando exactamente y de quién. Al releer meses después, esa frase concreta vale más que cualquier interpretación que escribas en caliente.